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Las razones de Santiago Gómez Cora para la ilusión del seven en los Juegos Olímpicos de Tokio

Leyenda!!! Santiago Gómez Cora se puso colorado. El que lo saludaba era Joe Rokocoko, uno de los jugadores más talentosos de la historia de los All Blacks. El argentino estaba de visita en París, en el centro de entrenamiento de Racing 92, donde el wing neozelandés jugaba con otro albiceleste, Juan Imhoff. Gómez Cora pensó que Rokocoko no iba a reconocerlo: apenas habían jugado en contra un par de partidos, y unos 15 años atrás. "Que muestren tanto respeto a uno lo llena. Algo habré hecho bien", dice ahora el halagado.

La anécdota sirve para tomar dimensión de lo que representa Gómez Cora, la cara más importante de la historia del rugby argentino en la modalidad de seven. Como jugador está en el top 3 de los trymen históricos del Circuito Mundial, con 230 conquistas. Y desde hace unos años es el entrenador que lidera la transformación de Pumas 7s, que este año irá en busca de una medalla en los Juegos Olímpicos Tokio 2020.

Esta semana se instaló en Pinamar con el plantel, preparándose para la reanudación del Circuito Mundial, que será el viernes 24 en Hamilton, Nueva Zelanda. En diálogo para la nacion, el head coach destaca que es la primera vez en 20 años que pudo planificar una pretemporada con todos los rugbiers a disposición: "Se pudo juntar todo: dos o tres meses entrenándonos juntos y mucha competencia de ahora a los Juegos. Se viene cumpliendo los pasos de un inicio de temporada bueno. Tampoco es que dos más dos da un título, pero los jugadores van a estar más enteros y enfocados", confía.

-En Río de Janeiro 2016 hubo mucha expectativa en Pumas 7s, pero terminaron sextos. ¿Te tomás estos Juegos como una revancha?
-Nos pasó lo mismo que en los Panamericanos de 2015, que perdimos. Después, hubo una evolución y ganamos de manera contundente. Ahora, lo mismo. Teníamos un gran equipo y éramos favoritos para una medalla, pero tuvimos dos lesiones en los primeros partidos más tarjetas amarillas. Este año tratamos de sacar del camino todas esas variantes. La idea es romper la barrera de la medalla. Nuestro gran objetivo es una medalla.

-¿Hay una planificación diferente por ser el torneo en Japón?
-Hay más variables que un pase o un try. Cosas que la gente no ve. Por eso vamos a ir tres semanas a Okinawa, donde haremos la pretemporada antes de entrar a la Villa Olímpica, para que el equipo se adapte al clima y al huso horario. Nos llamó la atención el tema de los alimentos, así que trataremos de tener comidas más cocinadas. Tuvimos cinco intoxicados previamente a un torneo en Hong Kong. También vamos a tomar recaudos en la higiene personal porque hay bacterias que no estamos acostumbrados a tener.

-¿Cuánto tenés definido del plantel que irá a Tokio?
-El plantel será de 24. Hay un grupo más chico de 16 a 18 jugadores acá, en Pinamar. De ellos, hay seis que están bastante más adentro. En el resto hay bastantes dudas, además de la cantidad de forwards por llevar. En otros años estaba más cerrado a esta altura.

-En Río de Janeiro tuviste a Matías Moroni y Juan Imhoff, que eran titulares de los Pumas. ¿Cuál es la riqueza de este plantel?
-Están los jugadores de experiencia en su plenitud como Gastón Revol, Fernando Luna y Franco Sábato; los que tienen la combinación de experiencia y edad ideal, como Santiago Mare, Santiago Álvarez Fourcade, Rodrigo Etchart y Germán Schulz, y jóvenes que tienen potencial y ganas, como Ignacio Mendy y Lucio Cinti. Son tres patas muy fuertes.

-El seleccionado continúa avanzando. ¿Pasa lo mismo con las competencias internas?-No. Es otro de los lastres que tenemos. Mateo Carreras debuta en el Mundial y nunca había jugado un seven por su club porque estaba en proceso de Pumitas, se lesionó o no quiso. Cero seven su vida y jugó muy bien el Mundial. Eso habla de su calidad individual.

-¿Cuáles son los países del Circuito Mundial que tienen un plantel abocado todo el año al seven?
-¡Todos! Y desde hace años. Cuando jugaba yo, no podían creer que también jugara rugby de XV. Es que lo que nos diferencia del resto de los países es que la formación nuestra está en los clubes. Cuando lo contaba a colegas no podían creerlo. Me decían: "Si no cobrás, ¿qué hacés acá?". Eso es lo que nos hace únicos a los argentinos: el amor a la camiseta.

-Los torneos de seven siempre se desarrollan a fin de temporada, con los equipos desgastados. ¿Qué se puede hacer?
-Tengo varias ideas sobre el campeonato argentino y de la URBA, como meter un torneo cada mes y medio o cada cinco o seis fechas. Se les daría descanso a los primeras líneas, se trabajaría en detalles, se fomentaría el juego en general y se desarrollaría las destrezas que están ocultas en el XV por un tema de espacios.

-¿En qué estado se encuentra ese proyecto?
-Cero. Es una utopía mía, planteada en la URBA... con una devolución de sonrisa.

-¿Los clubes se toman al seven como un esparcimiento de fin de año?
-Está el chico que es un fanático y que quiere mostrarse dentro un equipo que salió de j... y va a pasar el rato. Y hay clubes que se dedican mucho y otros que no.

-¿Cómo lograr que le den mayor importancia?
-Meter puntos o premios le daría más importancia y le serviría al desarrollo. Que el campeón del seven de la URBA ganara dos localías, empezara con 5 puntos o sumara uno extra cuando al empezar el torneo siguiente. Si se le mete condimento, y no está sólo la copa al primero, se le mete también desarrollo y se le da importancia. Hoy, cuando se termina el año, los clubes dicen "que vaya el que tenga ganas".

-¿Por qué se retrasa tanto este cambio cultural en el rugby argentino?
-Política. Cuesta a veces. Yo hablo de la parábola de la rana hervida. Si cuando asumí en 2013 planteaba un staff y un equipo profesional, no entraba ni a la UAR. Pero fuimos consiguiendo cosas en su etapa justa, lo mismo que en el proceso de Jaguares; primero hay que abrir un centro de entrenamiento, empezar a preparar jugadores y ordenar el desarrollo del rugby en el país; a partir de eso, contratar jugadores. y luego. tener un equipo profesional. Si pongo una rana en agua hirviente, salta. Si la pongo en agua fría y la voy entibiándola...

-Se suele decir que el seven es el rugby del futuro. ¿Cuál es su diferencial?
-Que es fácil de ver y de entender. Hay mucha más espectacularidad porque hay tries y corridas, y es fácil de ver porque no hay amontonamientos. Si un partido es aburrido, se puede como cambiar de canal y a los 10 minutos ya hay otro. Están los All Blacks, Fiji... Cómo corren, Me divierten más la rudeza de Sudáfrica y el jogo bonito de Argentina. Mirá cómo paso el chivo [ríe]... A la gente la encanta el show que hay alrededor: la música, que el espectáculo cambie todo el tiempo, las instancias decisivas, las finales... Le gusta ver sangre.

La agenda antes de Tokio 2020
La neozelandesa Hamilton, el 25 y el 26 de enero, y la australiana Sydney, el 1 y el 2 de febrero, serán las próximas paradas de Pumas 7s en el Circuito Mundial. Al seleccionado no le fue mal pero tampoco bien en Dubái y Ciudad del Cabo, donde alcanzó los cuartos de final por la Copa de Oro, y Gómez Cora y los jugadores irán en busca de mejores resultados para llegar confiados a los Juegos Olímpicos de Tokio. Para la gira que viene, la novedad entre los 16 citados es el regreso de Bautista Ezcurra, back de los Pumas que venía desempeñándose en Jaguares. El ex rugbier de Hindú participó en Río de Janeiro 2016.

*Crédito: Agustín Montillot para el Diario la Nación.

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