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Daniel Hourcade: "No tengo nada que reprocharme"

Sus primeras semanas como ex head coach del seleccionado argentino de rugby vienen siendo una mezcla entre la tristeza de ya no ser, la tranquilidad del deber cumplido y la expectativa de una nueva etapa.

El futuro le llegó antes de tiempo a Daniel Hourcade. De repente le tocó lidiar con un dilema que, en sus planes, figuraba bastante más adelante. Más precisamente a fines de 2019, después del Mundial de Japón, momento en el que ya estaría preparado para hacerle frente. Pero la vida es así, caprichosa como el pique de una pelota de rugby. Las semanas posteriores a su renuncia como head coach de Los Pumas lo encuentran superando una etapa de cierto desconcierto, posterior a la tristeza inicial y previa a lo que será el comienzo de una nueva vida. “Pasás de levantarte con ocho millones de cosas que atender a no tener nada. Es un cambio brusco para el que no estaba preparado. Desde que asumí, me mentalicé en llegar al Mundial de Japón y eso nunca cambió”, enfatiza “Huevo”, dejando en claro que, si tomó la decisión de renunciar, no fue porque le faltaran fuerzas.

Eso sí, niega terminantemente que haya habido un boicot por parte los jugadores o de la dirigencia. “Para nada, sólo tengo palabras de agradecimiento hacia ellos. La UAR nos dio todas las herramientas que estaban a su alcance, y mi relación con los jugadores no va a cambiar por lo que pasó en Junio. Con la mayoría llevo años, en algunos casos más de 10, y me dieron mucho más que esto último. No tengo ningún reproche para con ellos, sólo agradecimiento”, elogia Hourcade, a quien le llegó el momento de rendir cuentas consigo mismo y evaluar si pudo cumplir con el compromiso que les exigía a sus muchachos: el de dejar la cancha completamente vacíos, sin haberse guardado nada.
“Absolutamente. Estoy muy tranquilo, no tengo nada que reprocharme. Sólo que me voy triste por la forma en que terminó todo. Acá no se trata sólo de mí; hay un staff que dejó la vida y se partió el lomo trabajando. En serio, a veces los tenía que correr de la sala de entrenadores y llevarme la llave para que dejaran de laburar. Se merecían otro final, y creo que yo también, porque hasta el último segundo pensamos en lo mejor para el rugby argentino”, asegura Hourcade, sin esquivarle a la autocrítica. “¿Cometimos errores? Por supuesto, muchos. Pero cada cosa que hicimos fue con absoluta convicción de que era lo mejor. Algunas salieron bien y otras no, pero pude irme con la tranquilidad de que no me traicioné, de que morí en la mía, en la que yo creía”, se palmea el pecho, orgulloso.
Un mundo por delante
Por estos días, Daniel reparte los espacios en blanco de su otrora apretada agenda en disfrutar de estar en casa con su mujer y sus perros, de brindar algunas charlas (recientemente lo hizo en Huirapuca y en la Legislatura de Tucuman, donde fue distinguido) y de contestar los mensajes que le siguen llegando. “Las muestras de afecto que recibí son impresionantes. Miles de mensajes, por teléfono y por las redes. Me sorprendió, porque me venían pegando de todos lados, y de repente todos estos mensajes de apoyo y agradecimiento que recibí, incluso de parte de gente que no tenía ninguna necesidad de hacerlo, te reafirman esa tranquilidad de saber que algo hemos hecho”, agradece.
Críticas también le llegaron, aclara, aunque en menor medida. “Mientras no me falten el respeto, pueden decirme lo que quieran. A mí el que me molesta es el que se siente guapo detrás de un monitor, pero en persona no te las diría. De todas maneras, nunca fui de ponerme a leer las repercusiones después de los partidos. Ni cuando estábamos bien ni cuando estábamos mal. No te podés dejar llevar por eso, no te suma. ¿Sabés qué veo yo? Que a pesar de que ganamos muy poco en los últimos dos años, hoy me siguen llegando ofertas de trabajo”, destaca.
Precisamente, otra de sus actividades por estos días consiste en imaginar su futuro, que seguirá estando ligado al rugby, pero ya no a la UAR. Opciones hay, incluso desde el exterior, pero todavía no ha definido qué hará. “Por lo pronto sé qué no quiero hacer. No me quiero atar a nada y empezar de nuevo. Es como que desde siempre he empezado procesos: con los juveniles, con la Primera, con el seleccionado, con los Pampas, etcétera. Después de haber llegado a Los Pumas ya no quiero empezar más nada. Ahora quiero un desafío nuevo. Y no pasa por la guita, sino porque lo disfrute, porque me motive”, explica.
Lo que sí, deja en claro que sea lo que sea que haga tendrá que ver con el juego. “De dirigente no me veo ni loco. No me gusta. No duro ni media hora. A mí me gusta estar cerca del juego. Por eso estoy armando un proyecto de asesoramiento de rugby, que consistiría en trabajar con clubes. Considerando su nivel y sus posibilidades, investigo y armo un diagnóstico para ver dónde están parados, y en base a eso armarle un plan de trabajo para todo el año. De ahí que lo ejecuten ellos. Yo me limitaré a supervisar periódicamente. A mí me gusta mucho planificar, organizar, y esto me permitirá además no estar atado”, resume “Huevo”, con la mirada puesta en el futuro, pero sin miedo a mirar hacia atrás. “Me llevo millones de momentos hermosos, muchos de los cuales no salieron en los diarios. Son los del día a día, que para mí son los más importantes y los que más disfruté”, afirma.

*Crédito: La Gaceta de Tucuman

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