
Rodolfo José Pacheco, conocido como la Babosa Pacheco, es un exrugbier que triunfo en Tucumán, Nueva Zelanda y Australia. Ingeniero Electrónico hace 27 años, desde chico y siendo jugador de fútbol en Central Norte sufrió un rechazo que no sólo lo marcaría sino que lo impulsó a practicar el deporte de la ovalada. “Hoy puedo decir que el rugby es todo en mi vida, gracias a este deporte conocí a mi esposa Mónica en un tercer tiempo, pude estar en distintos países y desarrollar mi profesión. Es una forma de vida, todo lo que hice está relacionado con el rugby”, sentenció.
Con una tonada más tucumana que salteña, Babosa
Pacheco contó que jugó al rugby durante un tiempo corto en Gimnasia y Tiro.
Antes, intentó ser futbolista; sin embargo su destino parecía estar marcado.
“Aunque duela decirlo, no seguí jugando al fútbol en Central por cuestiones de
rechazo social. Con mucho esfuerzo mi viejo me había regalado unas zapatillas
Adidas que recién empezaban a ser conocidas. Los piernas del equipo me miraban
mal, como con resentimiento. Por eso y otras cuestiones, me incliné por el
rugby”, dijo.
En 1975 parte rumbo al Jardín de la República,
donde se recibió de ingeniero electrónico y supo triunfar con el club Los
Tarcos. Además de jugar entre 1977 y 1985 en la Selección de Tucumán. “En uno
de mis primeros partidos con la Naranja jugamos contra Salta y le ganamos. A
mí, desafortunadamente me toco hacer un trie. No me costó jugar contra Salta,
sí sentía un sabor agridulce”, comentó.
Ya consagrado en Los Tarcos y la selección
Naranja, en 1987 el club tucumano organiza una gira por Nueva Zelanda. Allí
disputan cuatro partidos, y en dos Rodolfo es elegido el mejor jugador. “Los
clubes Tawa y Tecaufatas querían tenerme, al año siguiente me voy a Nueva
Zelanda para jugar en este último”. Allí comenzó otra historia. Si bien arrancó
limpiando alfombras, con el tiempo pudo ejercer su profesión y terminar de
jugar al deporte de sus amores.
En 1991 fue por única vez entrenador técnico en
Italia, en el Cattanea, donde le pidieron que llevase a Joan Stanley, All
Blacks en el 87. “Fue una linda experiencia, ser entrenador implica estar en
una posición de mucha presión”, sostiene. En 1992 y tras quedarse sin trabajo,
estuvo a punto de volver a Salta; sin embargo, un amigo le recomendó ir a
Perth, Australia, país donde vive actualmente junto a Mónica y sus dos hijos:
Paula (nacida en Italia) y Lucas (australiano). Allí jugó hasta los 39 años, y
hoy pertenece al club Cottesloe, en Western.
En breve
PUMAS EN EL 4 NACIONES. En una
nota que me hicieron en el 2010 dije que Los Pumas iban a sufrir mucho y no
ganarían ningún partido. Para esta segunda participación sigo sosteniendo lo
mismo, a menos que el coach (Santiago Phelan) cambie el sistema de jue go.
EL CHIPI FIGALLO. Lo vi jugar en
la selección y me pareció un fuera de serie. Es muy técnico, tiene mucha
movilidad y un físico adecuado.
PARA MEJORAR. Uno de los
problemas más grandes de Los Pumas es la falta de hombres grandes. Tenés a
Figallo, Albacete y algún otro. A eso se le agrava que el coach los manda a
jugar con el mismo sistema de rivales como Nueva Zelanda o Aus tralia.
MANDAN LAS RAICES. Soy
salteño así que en un clásico entre Salta y Tucumán me quedo con el primero.
*Gentileza: El Tribuno de Salta