
La Unión Argentina de Rugby cumplió el pasado 10 de abril 113 años, y con más de un siglo de vida tuvo una innumerable cantidad de técnicos al frente de su seleccionado mayor. Angel Guastella, Luis Gradin Rodolfo O’Reilly, Alex Wyllie son algunos de los más renombrados, pero Marcelo “el Tano” Loffreda es, con ocho años, quien más tiempo estuvo al frente del plantel y quien impulsó, junto a un gran grupo de jugadores, que el rugby argentino viva un presente histórico. Estuvo en Salta y dialogó en exclusiva con El Tribuno.
Pensó alguna vez que la campaña del Mundial 2007 le abriría tantas
puertas al rugby argentino?
Creía que podía llegar a ser el puntapié inicial para que el rugby argentino
sea considerado de otra manera. Era lo que estábamos buscando desde el punto de
vista institucional y también para que los distintos foros que conforman el
rugby a nivel mundial pusieran la atención en la Argentina. Durante mucho
tiempo, y aún antes de que entrene al seleccionado argentino se había
solicitado que se lo tenga en cuenta en algún torneo internacional, anual y
regular; cuando nos tocó a Daniel Baetti y a mí dirigir a Los Pumas también lo
hicimos, pero generalmente las cosas y los pedidos caían en saco roto. Gracias,
entre otras cosas, al éxito en ese Mundial de 2007, se logró ingresar en ese
ámbito bastante selecto que tiene el rugby a nivel internacional.
Qué es lo mejor que le sucedió en esos ocho años que dirigió a Los
Pumas?
Sin dudas, cuando tuve la oportunidad de poder seguir un ciclo más. Quedar
eliminados en primera ronda del Mundial de Australia, en 2003, fue una tristeza
muy grande para todo el equipo; no lo tomé como un fracaso, porque justamente
creo que de los momentos malos también se aprende, y cuando me preguntó el
presidente de la Unión Argentina de Rugby (Miguel Servera) si estaba interesado
en seguir, mi respuesta fue afirmativa. Ese apoyo para mí fue muy importante,
ya que podría tener una nueva oportunidad al frente de Los Pumas. Tenía la
chance de tomarme revancha ante la situación negativa que nos había ocurrido en
Australia. Ese fue uno de los momentos más importantes que tuve en los dos
ciclos de ocho años en total al frente de Los Pumas.
¿El rugby profesional que se está introduciendo en el país le quita
algo del espíritu que caracterizó a la disciplina?
No le quita absolutamente nada. Es un desafío para todos los que estamos
involucrados en el rugby mantener ese mismo origen, esa misma llama y esa misma
enseñanza, para que el rugby siga teniendo la misma fisonomía, la misma forma
de ser en cuanto a valores de un deporte que forma jugadores y personas.
¿Quiénes son los responsables de que se mantenga ese espíritu?
En realidad, depende de todos, de los dirigentes, los jugadores y de hecho
no será demasiado difícil. Si tomamos como comparación un país extremadamente
profesional como lo es Inglaterra, donde el 97 por ciento de los jugadores es
amateur, porque Argentina no puede seguir manteniendo ese espíritu que lo
caracterizó desde su fundación.
¿Qué se puede esperar de Los Pumas en el Rugby Champion
Después de aquella gesta que hicieron Los Pumas en 1965, cuando iniciaron un
trayecto importante para el rugby argentino, lo que se está viviendo este año
también es un punto de inflexión. Dentro de tres o cuatro meses, Los Pumas
estarán jugando el torneo más duro del planeta, rugbísticamente hablando. Esto
genera enormes expectativas, nos pone a nosotros en un gran desafío. Cómo
responderá el seleccionado argentino, es una incógnita, pero naturalmente va a
pagar un costo a nivel resultados, eso lógicamente va a suceder, porque no
estamos acostumbrados a enfrentarnos a ese nivel de juego y contra esas potencias
todos los fines de semana. Pero espero que no sea así.
Sin embargo, le hará muy bien a Los Pumas poder estar dentro de un sistema de competencias como este, junto a Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica.
Sin embargo, le hará muy bien a Los Pumas poder estar dentro de un sistema de competencias como este, junto a Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica.
*Foto: Tigres RC